Mis recuerdos son fragmentos de vidas pasadas, limitadas entre el pasar del día y la oscuridad de la noche. Mientras más tiempo pasa, más borrosas se vuelven esas visiones. Todo lo que alguna vez sentí deja de tener importancia, y todo lo que alguna vez creí se transforma.
Cada día me despierto siendo alguien diferente, en un entorno que se mantiene completamente estático. Son realidades distintas que chocan contra el mismo muro una y otra vez. Se desarman y se vuelven a armar, para tan sólo volver a romperse. El muro se resquebraja de tantos golpes que recibe, dejando lugar a una tenue luz que se va filtrando en pequeñas grietas.
Quiero saber qué se encuentra detrás, sin importar que me cueste cientos de vidas en el proceso. Necesito juntar la fuerza y la voluntad para seguir aguantando cada golpe, cada herida, cada vida.
sábado, 5 de mayo de 2018
sábado, 10 de marzo de 2018
Qué es la vida sino un conjunto de elecciones, tanto propias como ajenas. Decisiones que chocan entre sí constantemente, formando una red inmensa que nos conecta a todos. Sin siquiera conocernos somos la causa y el efecto, engranajes que complementan la maquinaria más grande jamás creada; el tiempo. Nos movemos en círculos, buscando alguna salida, queriendo encontrar una razón, el porqué de la existencia.
Tenemos un tiempo muy limitado para entender todo lo que nos rodea, y la mayor parte de las veces fallamos en el intento. No entendemos al que tenemos de nuestro lado, la rutina que llevamos, la vida que nos toca, inclusive a nosotros mismos. Pero así vivimos y convivimos; apurados, confundidos, llenos de ira, dominados por el miedo. Corriendo las mismas vueltas en una jaula sin tomarnos el mínimo respiro, ni observar qué se encuentra alrededor de ella.
La vida es caprichosa, una lotería constante que se juega en cada segundo que pasa. Todo puede cambiar de un momento a otro, dependiendo de cómo se desencadenen las reacciones de nuestras acciones, de cómo el tiempo juegue sus números.
Mientras uno vive de manera sistemática, ocurren miles de situaciones diferentes, con lugares y gente que nunca se llegaría a conocer. Y al salir de nuestra zona de confort, nos enfrentamos a todo eso. Por algo suele decirse que ningún día es igual al anterior, porque nunca sabemos qué puede suceder, ni con qué nos podemos encontrar. La vida es caprichosa, pero el tiempo mucho más.
Tenemos un tiempo muy limitado para entender todo lo que nos rodea, y la mayor parte de las veces fallamos en el intento. No entendemos al que tenemos de nuestro lado, la rutina que llevamos, la vida que nos toca, inclusive a nosotros mismos. Pero así vivimos y convivimos; apurados, confundidos, llenos de ira, dominados por el miedo. Corriendo las mismas vueltas en una jaula sin tomarnos el mínimo respiro, ni observar qué se encuentra alrededor de ella.
La vida es caprichosa, una lotería constante que se juega en cada segundo que pasa. Todo puede cambiar de un momento a otro, dependiendo de cómo se desencadenen las reacciones de nuestras acciones, de cómo el tiempo juegue sus números.
Mientras uno vive de manera sistemática, ocurren miles de situaciones diferentes, con lugares y gente que nunca se llegaría a conocer. Y al salir de nuestra zona de confort, nos enfrentamos a todo eso. Por algo suele decirse que ningún día es igual al anterior, porque nunca sabemos qué puede suceder, ni con qué nos podemos encontrar. La vida es caprichosa, pero el tiempo mucho más.
sábado, 6 de enero de 2018
Nunca estoy satisfecho, siempre en busca de un estímulo constante que me genere algo. Los días se me hacen muy monótonos, y la rutina cada vez más difícil de romper. Me siento incómodo donde quiera que vaya, como si no hubiese lugar en el cual pueda encajar. Soy un lobo que se alejó de la manada, de andar tranquilo y actitud un tanto explosiva. Nadie imagina lo que realmente soy, o cuáles son los pensamientos que rondan por mi cabeza. Soy muy observador, con mala memoria para ciertos detalles. Algunos dicen que soy una incógnita, lo cierto es que rara vez me muestro de manera abierta hacia los demás.
Hay ciertas cadenas que me mantienen atrapado, siento que todavía soy el cascarón de quien en realidad me gustaría ser. Me gusta pensar que sobre nosotros hay una inmensa telaraña que conecta todas nuestras acciones, haciendo que las consecuencias de cada uno afecten en menor o mayor medida la vida del otro, sin ninguna necesidad de conocerlo o cruzarlo en la vida.
Me encanta escuchar música nueva, por lo que mi gusto musical es muy variado, quizás algo atípico en ocasiones. A veces me siento tan lleno de vida que me dan ganas de mover una montaña entera. En otros momentos me siento con tal debilidad que el más mínimo viento me hace besar el suelo. Me cuesta reconocer quién soy cuando despierto, tengo cierta dificultad para ver la luz que se esconde detrás de mis ojos.
Hasta el momento no encontré cuál es mi pasión, pero ya no dejo que las circunstancias tomen las riendas de mi vida. Soy responsable de las decisiones que tomo, afrontando todo lo que puedan generar en el futuro.
Hay ciertas cadenas que me mantienen atrapado, siento que todavía soy el cascarón de quien en realidad me gustaría ser. Me gusta pensar que sobre nosotros hay una inmensa telaraña que conecta todas nuestras acciones, haciendo que las consecuencias de cada uno afecten en menor o mayor medida la vida del otro, sin ninguna necesidad de conocerlo o cruzarlo en la vida.
Me encanta escuchar música nueva, por lo que mi gusto musical es muy variado, quizás algo atípico en ocasiones. A veces me siento tan lleno de vida que me dan ganas de mover una montaña entera. En otros momentos me siento con tal debilidad que el más mínimo viento me hace besar el suelo. Me cuesta reconocer quién soy cuando despierto, tengo cierta dificultad para ver la luz que se esconde detrás de mis ojos.
Hasta el momento no encontré cuál es mi pasión, pero ya no dejo que las circunstancias tomen las riendas de mi vida. Soy responsable de las decisiones que tomo, afrontando todo lo que puedan generar en el futuro.
Suscribirse a:
Comentarios (Atom)