sábado, 6 de enero de 2018

Nunca estoy satisfecho, siempre en busca de un estímulo constante que me genere algo. Los días se me hacen muy monótonos, y la rutina cada vez más difícil de romper. Me siento incómodo donde quiera que vaya, como si no hubiese lugar en el cual pueda encajar. Soy un lobo que se alejó de la manada, de andar tranquilo y actitud un tanto explosiva. Nadie imagina lo que realmente soy, o cuáles son los pensamientos que rondan por mi cabeza. Soy muy observador, con mala memoria para ciertos detalles. Algunos dicen que soy una incógnita, lo cierto es que rara vez me muestro de manera abierta hacia los demás.
Hay ciertas cadenas que me mantienen atrapado, siento que todavía soy el cascarón de quien en realidad me gustaría ser. Me gusta pensar que sobre nosotros hay una inmensa telaraña que conecta todas nuestras acciones, haciendo que las consecuencias de cada uno afecten en menor o mayor medida la vida del otro, sin ninguna necesidad de conocerlo o cruzarlo en la vida.
Me encanta escuchar música nueva, por lo que mi gusto musical es muy variado, quizás algo atípico en ocasiones. A veces me siento tan lleno de vida que me dan ganas de mover una montaña entera. En otros momentos me siento con tal debilidad que el más mínimo viento me hace besar el suelo. Me cuesta reconocer quién soy cuando despierto, tengo cierta dificultad para ver la luz que se esconde detrás de mis ojos.
Hasta el momento no encontré cuál es mi pasión, pero ya no dejo que las circunstancias tomen las riendas de mi vida. Soy responsable de las decisiones que tomo, afrontando todo lo que puedan generar en el futuro.