domingo, 3 de diciembre de 2017

Tengo ganas de ir al cine, comprar un buen balde de pochoclos y doritos con cheddar. Reírme un rato, de manera forzada, a causa de los malos y estúpidos chistes que impone Marvel. Todo con el motivo de fingir, hacer de cuenta que soy uno más en el mundo. Olvidar, aunque sea por un momento, toda la mierda que sucede a mi alrededor; gracias a una sociedad enferma por el odio.
La sensación de estar aislado en ese enorme cuarto oscuro, perder la noción del tiempo y dejarme llevar por una pésima película es, sin lugar a dudas, uno de mis pasatiempos predilectos.

viernes, 10 de noviembre de 2017

Cuando me siento fuera de sí
Todo se vuelve tan irreal
Y una duda me visita
Si mi llegada fue casualidad
Tendrá un significado más profundo
Una razón que no puedo entender
Un objetivo que no puedo ver
Todo es tan mundano
Y yo tan automático
Una rutina programada
Un destino preescrito
El hilo que no se puede romper
Las Moiras que odian perder
Cuando cierro los ojos
El silencio es absoluto
Y el vacío relajante
Viajo entre mundos
De decisiones que nunca tomé

domingo, 5 de noviembre de 2017

La mañana me recibe con un sol radiante
Cubriendo cada poro de mi piel
Las hojas bailan, las ramas chocan
Las nubes pasan, el viento sopla
El día me brinda suficiente energía
Para que la rutina no sea tan dañina
Me pierdo por un instante
Cierro los ojos, así disfruto más del viaje
Un futuro incierto, lleno de sorpresas me aguarda
Ansioso me preparo, listo para su llegada
Siento la vida, el momento, lo lindo que está el clima
Armado de valor, con una seguridad que antes no tenía
Digo que estoy listo, emocionado por lo que se avecina
Y aunque la noche siempre vuelve
En la oscuridad, las estrellas me acompañan
El calor me abraza con su tacto
La luna me guía en el largo y obscuro camino
Sin despegarse de mi lado
Asegura que llegue a buen puerto en mi destino

domingo, 17 de septiembre de 2017

Qué me sigue manteniendo en pie, me pregunto
El motivo de seguir arrastrando tanto dolor
Tanto sufrimiento, tanta incertidumbre
Soy alguien que se preocupa por los demás
O alguien a quien realmente no le importa nada
Tendrá razón esa voz en mi pensar
Será sólo un eco formado entre tantos lamentos
La tristeza se siente como una fuerte presión en el pecho
El aire es tenso, los días son pesados
Las ganas se van muriendo
Renaciendo de vez en cuando
Es un ciclo que se repite constantemente
Pero sigo estando cuerdo, a pesar de tanto aislamiento
Sigo vivo, en pie, observando como el sol se pierde
En el horizonte un destello de luz muy tenue
La oscuridad termina dominando
El aire es frío, la noche está nublada
No se ve la luna, tampoco las estrellas
Sin nada que me guíe, la esperanza aún espera
No hay amor, nada que me conforte
Sin pasión, no hay motivo que me levante
Mis ojos tristes quieren derramar lágrimas
Mi corazón bombea la sangre lentamente
El tiempo se detiene, me observa y avanza
Siguiendo su camino, su figura se va alejando
Aunque encuentre la calma por momentos
La tormenta nunca tarda en llegar
Caen las primeras gotas
El cielo llora por mí
Cada trueno es un grito interno
De todo lo que no pude llegar a decir

sábado, 12 de agosto de 2017

Existencia

Esta es la historia de un hombre cuya suerte lo maldecía. Obligado a cargar con el peso de su soledad y la incertidumbre de vivir una existencia vacía. En busca de un lazo inexistente que pudiese atar y contener cada una de sus partes rotas. Vagando sin rumbo fijo, tratando de llenar espacios vacíos con fragmentos de momentos que nunca volverán.
El mundo es un lugar hostil para quien toma la decisión de mantener un corazón puro, librándose del odio que emana el mismo aire que respira. Donde las palabras tienen cada vez menos sentido, y las promesas son como estrellas fugaces que pasan sobre el firmamento.
Un alma despierta soporta el dolor y sufrimiento de muchos. Deja de ser un individuo para convertirse en algo más. Mientras más se abren los ojos, más crece la agonía de existir en un mundo egoísta. Al no poder ignorar la realidad que lo rodea, pierde el sentido de la felicidad sumido en una completa ignorancia.
La vida es corta, difícil. Los tiempos cambian, y con ellos, sus niveles de dificultad. Todos tenemos que lidiar con nuestros demonios, con nuestras vidas, con nosotros mismos. Están quienes prefieren perderse en una vida rutinaria, llena de banalidad, para así poder evitarse. Luego están quienes logran encontrarse tras mucho tiempo de introspección, luchando contra los fantasmas anclados en lo más profundo de sus subconscientes. Portando una sonrisa y aparentando ser fuertes, hasta que los ojos se vuelven de cristal, y se forma un nudo en la garganta que no deja respirar.

domingo, 2 de julio de 2017

Cuando el silencio se apodera de todo lo que me rodea, mi cuerpo se siente petrificado. Siempre me pregunté por qué me cuesta tanto vislumbrar mi futuro, es algo que nunca pude ni puedo imaginar. Mis planes no son nada junto a la imprevisibilidad  de la vida. Sin embargo, ella sigue pasando, y mi camino no puede quedar sin ser recorrido. ¿A qué punto quiero llegar?
Si algo tuve claro desde temprana edad es que iba a ser una persona solitaria. En un momento determinado empecé a sentir algo en mí que me alejaba de los demás, hasta el momento no puedo descifrar qué es. Por más que luche contra esa corriente no la puedo cambiar, por más que intente dar vuelta la situación siempre regreso al mismo lugar. Soy como un lobo solitario que fue expulsado de su manada. Obligado a soportar el frío invierno que lo azota sin piedad, tratando de sobrevivir bajo cualquier medio.
Mis únicos acompañantes en momentos como este son el desasosiego y un extraño malestar en mis entrañas. Como si todo el peso de mis decisiones recayese encima de mí, como si cada día fuese un trago amargo que raspa mi garganta.

viernes, 26 de mayo de 2017

No puedo evitar sentirme lleno de ira. No sé si contra mí, contra la vida, o tal vez un poco de todo. Es algo que, aunque no quiera, se va acumulando con los años. Detrás de la sonrisa y amabilidad que trato de mantener, incluso con gente que no la merece, se esconde una bomba de tiempo. Una bomba que amenaza con explotar, pero nunca termina de hacerlo.
En mi afán por tratar de mejorar como persona contengo todo tipo de emociones y pensamientos negativos. Por eso me escondo detrás de la sonrisa, los chistes sin sentido y una actitud de relajo frente a las adversidades del día a día.
Pero, puertas adentro, siento que estoy podrido del mundo. Respirando un aire denso que llena de odio mis pulmones, hasta oprimirme el pecho.
No tengo a quién recurrir, no encuentro forma para descargarme. Sólo me tengo a mí, pero ya no sé qué hacer conmigo. No encuentro manera de estar en paz. Me nutro de estímulos para recordarme que todavía estoy vivo. Y cada vez necesito más de ellos, como si fuese adicto a una droga.
Por momentos me pierdo, y no sé quién soy. Dicen que nuestras acciones son las que nos definen. ¿Pero qué hay de los pensamientos? Qué tal si mis acciones no son más que una manera de mentirme a mí mismo, haciéndome creer en una bondad que nunca existió. No sé si vivo fingiendo, o verdaderamente soy quien creo ser. Mi cabeza quiere explotar, y la verdad ya no encuentro qué hacer.

miércoles, 17 de mayo de 2017

Vuelta a caer en esa espiral llena de incertidumbre y desconcierto, donde cada pensamiento choca contra otro. Provocando una avalancha de sensaciones que no puedo controlar. Es un momento confuso, en el cual lo único que me apetece hacer es perder la mirada en medio de la nada.
Mientras más la fijo, más pierdo el contacto con el exterior. Mientras más distante, más frío se vuelve el ambiente.
Así es como paso de estar en un lugar conocido a no saber dónde estoy parado. Los "amigos" se vuelven perfectos extraños. Las conversaciones sin sentido me llevan a callejones sin salida. Con cada callejón va tomando forma un laberinto, dejándome encerrado en el interior de sus enormes paredes. Aunque grite, llore o pida auxilio sé que nadie va a poder escucharme. Aunque espere algún milagro sé que ya estoy condenado. Es una maldición que me persigue, una cruz con la que cargo.

jueves, 20 de abril de 2017

No hay motivo de alegría o de tristeza. No hay razón para festejar, ni tampoco para lamentarse. Vivo y muero en cada día que pasa, disfrutando de cada detalle que pueda. Los pensamientos que rebotan en el más absoluto de mis silencios ya no me lastiman.
No diría que estoy bien, pero tampoco podría decirse que estoy mal. Mi vida adquirió cierta tonalidad gris, como un cielo nublado que no deja salir el sol. No sé a qué dirección estoy yendo, pero no dejo que mi falta de orientación me estanque en el camino. No sé con qué motivo escribo esto, ni cuál es mi sensación en estos momentos. De alguna manera mis inseguridades se encuentran más seguras que nunca, dejándome un sabor agridulce.
Tengo una mezcla de emociones que no puedo describir, pero podría decirse que me siento derrotado y listo para la victoria. A la vez que victorioso y listo para la derrota.