miércoles, 17 de junio de 2015

La rutina

Me despierto, siento como si una aplanadora hubiese pasado sobre mi cabeza. Me duelen los ojos, como si hubiese llorado desconsoladamente en un mundo onírico del cual no recuerdo nada. Siento un sabor horrible en la garganta, como si hubiese tragado y sentido el propio sabor de mi derrota. Me levanto y camino como un zombie hacia el baño para lavarme los dientes, miro el espejo y observo a una persona sin propósito alguno. El sonido me aturde, quiero tranquilidad y paz hasta volver a entender la realidad que me rodea. Tengo que prepararme para ir al colegio, agarro lo primero que tengo a mano, me visto y salgo.
Pongo música en el celular, doy la misma vuelta en la misma esquina todos los días, reviso si no me falta nada y sigo. Estoy apurado para ir a un lugar al cual no tengo muchas ganas de estar, se me hace tarde. Corro para tomar el colectivo, antes de pagar doy una mirada al fondo para ver si queda algún asiento, me toca viajar parado otra vez. Mi mente se pone en blanco durante cuarenta minutos o puede que menos, ya no tomo el tiempo. Bajamos todos juntos, pero ninguna mirada se cruza.
Llego al colegio, soy el mismo payaso de siempre con mis amigos, disfrazo la tristeza que llevo encima y maquillo mi cara con una sonrisa. El tiempo pasa volando pero hay momentos en los que se estanca.
Hora de volver a casa, quiero llegar lo más rápido posible para encerrarme y no volver a tener contacto con nadie hasta el día siguiente. Pierdo mi tiempo con estupideces, siento que debería escribir, todo termina en nada hasta que llega el momento de dormirme, siento culpa por haber desperdiciado el tiempo en vano. Cierro los ojos, a veces sueño, a veces no recuerdo, abro los ojos, me despierto.

martes, 16 de junio de 2015

Realidad o Pesadilla

Cierro los ojos tratando de escapar de mi realidad, pero los abro y no sé si sigo en este mundo o lo que observo es una pesadilla. Estoy en una ciudad sepultada por la nieve, no hay risas, no hay vida, el silencio se hace ensordecedor.
Me siento seguro y aislado, pero busco en cada rincón por alguien que me haga compañía. Estoy cansado, formo personas con la nieve para no sentir tanta soledad, pero se terminan destruyendo y tengo que volver a empezar. Cuando cae la noche me desespero, no logro ver camino alguno, el frío me insensibiliza. Necesito un abrazo, necesito escuchar la voz de alguien, sé que no voy a encontrar a nadie.
Amanece, pero el sol no se ve, las nubes grises lo tapan de mi vista. Otra vez comienzo la rutina, con la esperanza de que esta vez algo va a cambiar, el fuego de la esperanza me mantiene caliente en este infierno congelado. Vuelvo a entrar casa por casa, quizás esta vez alguien me esté esperando, pero siguen todas vacías, es como si hubiesen tomado todo lo que había dentro de ellas y marchado sin más. Pobres casas, abandonadas a su suerte, sin nada por dentro, solo queda el recuerdo que guardan entre cuatro paredes.

domingo, 14 de junio de 2015

Tan solo un sueño

Sos como ese sueño que no recordé al despertar, y por más que trate siempre me quedan lagunas aunque tenga una vaga idea de como haya sido la historia. Me dijiste que estabas rota, dije que te ayudaría a juntar cada pedazo de tu ser, me dijiste que no me alejara y prometí estar siempre a tu lado. Recuerdo el amor, el cariño y la ternura que me brindabas, en ese breve lapso de tiempo eras mía y yo era tuyo.
Sentía todo muy real, pero en el fondo algo me decía que estaba soñando, por algún motivo pensé que todo eso se podría esfumar en un abrir y cerrar de ojos. Por desgracia tuve razón, al abrir los ojos sentí una sensación de vacío y dolor en el pecho, el día estaba gris, vos no estabas conmigo. Esa sonrisa tan hermosa que tenías ya no me iluminaba, tus ojos claros que me recordaban a la primavera ya no estaban ahí para motivarme. Tuve que acostumbrarme a la idea de no tenerte, de que solo fuiste un sueño producto de mi imaginación, de que nunca existió un "nosotros".