Mis recuerdos son fragmentos de vidas pasadas, limitadas entre el pasar del día y la oscuridad de la noche. Mientras más tiempo pasa, más borrosas se vuelven esas visiones. Todo lo que alguna vez sentí deja de tener importancia, y todo lo que alguna vez creí se transforma.
Cada día me despierto siendo alguien diferente, en un entorno que se mantiene completamente estático. Son realidades distintas que chocan contra el mismo muro una y otra vez. Se desarman y se vuelven a armar, para tan sólo volver a romperse. El muro se resquebraja de tantos golpes que recibe, dejando lugar a una tenue luz que se va filtrando en pequeñas grietas.
Quiero saber qué se encuentra detrás, sin importar que me cueste cientos de vidas en el proceso. Necesito juntar la fuerza y la voluntad para seguir aguantando cada golpe, cada herida, cada vida.