En momentos como el de hoy es cuando más te recuerdo. Cuando el sueño me abandona y no tengo a nadie en quien acudir. Con pensamientos acumulándose sobre mi cabeza, como una gran pila que amenaza con derrumbarse sobre mi cuerpo. Los recuerdos se hacen más lejanos con el tiempo, quedando nada más que pequeños fragmentos, como si todo hubiese sido sólo un sueño.
Si me dieran a elegir escogería uno de nuestros momentos más felices, lo inmortalizaría y viviría encerrado en ese bucle para siempre. Tu ausencia es una agonía, tu olvido todo un infierno en vida. Seguramente ya no siga presente en tus pensamientos, quizás otro tomó mi lugar. Aunque ya no es algo que me importe, porque siempre vas a ser mi dulce veneno.
domingo, 11 de diciembre de 2016
Gran parte del mundo vive una vida carente de sentido, una vida repleta de espacios vacíos que se tratan de llenar con lujos, placeres, entretenimiento. Siguiendo los mismos patrones de siempre, corriendo en círculos dentro de una jaula creyendo que tienen libre albedrío. Pocos se paran a pensar si el camino que están tomando es el correcto, no cuestionan nada sobre la realidad que les concierne.
Somos partículas de polvo preocupadas por el pasar del tiempo, la muerte y el olvido. Corremos en círculos, buscando algún propósito que le de sentido a nuestra breve existencia. Algo que nos haga sentir importantes, vivos, satisfechos. Me pregunto si todo esto que vivimos tiene sentido alguno, quizás sólo tenemos que conformarnos con elegir una entre tantas ilusiones que nos mantengan ocupados hasta el fin de nuestros días.
Es insano fingir que todo está bien, lo cual hace que la sociedad se encuentre cada vez más enferma. Vivimos con máscaras que no nos dejan expresar lo que sentimos. Acumulamos tanto que terminamos por explotar, afectando todo aquello que nos rodea.
Somos partículas de polvo preocupadas por el pasar del tiempo, la muerte y el olvido. Corremos en círculos, buscando algún propósito que le de sentido a nuestra breve existencia. Algo que nos haga sentir importantes, vivos, satisfechos. Me pregunto si todo esto que vivimos tiene sentido alguno, quizás sólo tenemos que conformarnos con elegir una entre tantas ilusiones que nos mantengan ocupados hasta el fin de nuestros días.
Es insano fingir que todo está bien, lo cual hace que la sociedad se encuentre cada vez más enferma. Vivimos con máscaras que no nos dejan expresar lo que sentimos. Acumulamos tanto que terminamos por explotar, afectando todo aquello que nos rodea.
domingo, 4 de diciembre de 2016
Un día como cualquiera
A veces me siento tan triste que no puedo evitar ignorar las pocas cosas buenas que tengo. Es un dolor que se esparce desde el corazón, extendiéndose por todo mi cuerpo. Ojalá alguien, algún día, logre escucharme de manera sincera. Quisiera tener una persona con la cual poder compartir momentos, quisiera no sentirme tan solo. A pesar de que me esfuerzo por revertir la situación siempre resulta en nada. Me culpo a mí mismo, hasta llegar al punto en que dejo de intentarlo. Es un ciclo que se repite miles y miles de veces, no tengo salida. Qué es un amigo me pregunto, y es que aquellos que dicen ser amigos no están en esos paseos que tengo que dar en solitario, en esas películas que veo en el cine sin nadie que me acompañe, en esas tardes y noches llenas de melancolía, pensando en tiempos pasados en los cuales no me sentía tan miserable. Trato de evitar estos pensamientos que me invaden durante gran parte de mi tiempo, hasta que el silencio se hace eterno y no puedo acallar las voces que me torturan. Finjo ser fuerte cuando por dentro mis cimientos se encuentran cada vez más al borde del colapso. ¿Será mi destino el ser un desdichado, alguien que está condenado a pasar el resto de su vida solo, sin encontrar a nadie o algún día podré encontrar a alguien que se sienta como yo y así poder compartir nuestros momentos de soledad y silencio?
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