Este
es uno de esos días en los cuales me pregunto qué estoy haciendo con mi vida,
uno de esos días donde la soledad me agobia y mis pensamientos me torturan en
cada minuto que pasa. Hace mucho tiempo que no me hice un espacio para estar
conmigo mismo, no me quería escuchar, no quería sacar cosas afuera que ya creía
guardadas en lo más profundo de mí ser. ¿Quién soy? ¿Qué quiero ser? ¿Cuál es
mi pasión? ¿Qué propósito tengo en este mundo? Son algunas de las preguntas que
no pude responder hasta el momento. Siento que estoy haciendo todo mal.
También me di cuenta que soy un adicto a la soledad, ya que me encanta pero a la vez me destruye. Como dije muchas veces, la soledad puede ser tu mejor amiga o tu peor enemiga. En mi caso son las dos cosas juntas. Por algún motivo todas las personas que se acercan a mí, terminan alejándose y es cuando me pregunto constantemente cuál será el error que cometo. Tengo tantas cosas que decir, sin embargo estoy preso de mí mismo, algo en mi interior no me deja expresarme con claridad. Soy una piedra, una piedra a la cual le cuesta demostrar sus sentimientos. La vida me hizo, también me pregunto por qué me cuesta tanto cambiar.
Parece muy sencillo levantarse de un día para el otro y decir “voy a cambiar tal y tal cosa de mi vida” pero para mí, lamentablemente, no es así. Esos cambios son sueños utópicos que estoy lejos de alcanzar. Nunca me interesó pensar en mi futuro, de hecho sigue sin interesarme. Al no tener una pasión, un motivo, una meta, no hay nada que pueda incentivarme a construir un mejor futuro para mi persona. Se acercan tiempos de decisiones y cuando lleguen voy a tener que estar listo, pero todavía sigo teniendo las mismas dudas que tenía ya hace varios años.
Por cierto, estos últimos dos años que pasaron, traté de ignorar todo lo que tenía que ver con “pensar”. Sí, pensar. Pensar solo me trae muchas dudas y pocas respuestas, traté de evadirlo como todo el mundo suele hacerlo: escapando de mi realidad. Deseo tanto poder encontrar ese “algo” que me motive, que cambie mi forma de ver las cosas, que dé un cambio rotundo a mis creencias.
No quiero estar solo, y por algún motivo que todavía desconozco siempre termino recluido en la soledad. No importa cuanta gente me rodee, no importa cuán feliz parezca. Siempre voy a sentirme vacío, que me falta algo y eso conlleva a alejarme de las pocas personas que se acercan. Es como un círculo vicioso, cuando entra uno, sale el otro. ¿Saben algo? Es muy curioso como una persona con la cual hayas entablado tanta confianza en el pasado, te parezca un total extraño en el presente.
Hablando de pasado, por desgracia el amor llegó muy tarde a tocar mi puerta. Y no hablo de una pareja, sino de la gente que me rodea en general. Quizás si me formaba con amor y no en base al miedo y la culpa, hoy sería una persona totalmente distinta. Culpa, que sentimiento tan inútil, siendo que yo soy el único responsable de mis actos pero sin embargo la siento.
Hay algo que quiero aclarar. Las personas piensan, que por comportarme como un idiota y estar constantemente haciendo bromas o riendo, soy una persona feliz y despreocupada. Nada más alejado de la realidad, es solo una máscara, un traje para que los demás no puedan ver lo apagado que estoy por dentro. No importa cuánto me esfuerce, no importa cuánto lo intente, siempre termino sintiéndome apagado, solo y triste. Más que evadir la realidad, quiero cambiarla y transformarla, pero no sé cómo. Siempre que todo parece marchar bien, es cuando más errores cometo, es automático.
Me gustaría poder decir la palabra “te quiero” más seguido, sin sentirme un tonto o que es una frase que no tiene lugar. Quisiera poder sentir un abrazo como algo natural, y no verlo como una acción rara que comete otra persona. ¿Será esa la respuesta a todos mis problemas? ¿El amor? Por tan cursi que suene, el amor es lo que nos puede salvar de todos los males, pero hay un pequeño problema. Tampoco siento amor propio, no me valoro. ¿Será éste otro de los motivos por el cual me siento tan estancado?
A veces quisiera poder volver el tiempo atrás y cambiar muchas cosas. Siempre busqué la aprobación de los demás, me habían enseñado que eso era lo correcto. Todo lo que hacía nunca era suficiente, siempre me pedían más. No importa qué tan bien estuviese haciendo algo, nadie lo valoraría. Pero al más mínimo error todo el mundo te estaría señalando con el dedo. Siempre sentí que a nadie le importaba lo que me sucedía, nunca pude conversar con alguien todos esos pensamientos que me perseguían. Siempre estuve solo, siempre me tuve a mí y nadie más. Pasado el tiempo había encontrado personas, pero lamentablemente ya me había acostumbrado a no tener nadie con quien contar. Eso es lo malo de la soledad, después de pasar tanto tiempo en ella te acostumbras, te consume poco a poco. Y ahora estoy sentado ahí, donde el tiempo no existe, donde los sueños no se cumplen.
Mi corazón está lleno de amargura, ser una persona rencorosa siempre me jugó en contra. Mi corazón está lleno de dolor, nunca pude olvidar aquellas palabras que me lastimaron tanto en el pasado. Palabras que venían de personas importantes para mí.
Lo más irónico de todo, es que el escribir también es un tipo de escape que tengo, y lo más seguro es que en unos días estas palabras queden en el olvido, siguiendo con el papel de vida perfecta que actúo ante todos. Ojalá fuese tan sencillo olvidar todo lo que me hace mal, todo lo que me perjudicó.
Otra cosa que me molesta mucho es nunca sentirme lo suficientemente bueno en algo que haga, no importa que tan bien les parezca a otras personas, jamás voy a estar satisfecho conmigo mismo. Siempre resuenan las palabras "inútil" y "bueno para nada". Lo único que deseo es despertar un día y que las cosas sean diferentes, sentirme bien y que la oscuridad no tape el camino que tengo por delante. Por desgracia, falta mucho para que ese día llegue, o al menos eso creo. Soy un prisionero de mis propios pensamientos
También me di cuenta que soy un adicto a la soledad, ya que me encanta pero a la vez me destruye. Como dije muchas veces, la soledad puede ser tu mejor amiga o tu peor enemiga. En mi caso son las dos cosas juntas. Por algún motivo todas las personas que se acercan a mí, terminan alejándose y es cuando me pregunto constantemente cuál será el error que cometo. Tengo tantas cosas que decir, sin embargo estoy preso de mí mismo, algo en mi interior no me deja expresarme con claridad. Soy una piedra, una piedra a la cual le cuesta demostrar sus sentimientos. La vida me hizo, también me pregunto por qué me cuesta tanto cambiar.
Parece muy sencillo levantarse de un día para el otro y decir “voy a cambiar tal y tal cosa de mi vida” pero para mí, lamentablemente, no es así. Esos cambios son sueños utópicos que estoy lejos de alcanzar. Nunca me interesó pensar en mi futuro, de hecho sigue sin interesarme. Al no tener una pasión, un motivo, una meta, no hay nada que pueda incentivarme a construir un mejor futuro para mi persona. Se acercan tiempos de decisiones y cuando lleguen voy a tener que estar listo, pero todavía sigo teniendo las mismas dudas que tenía ya hace varios años.
Por cierto, estos últimos dos años que pasaron, traté de ignorar todo lo que tenía que ver con “pensar”. Sí, pensar. Pensar solo me trae muchas dudas y pocas respuestas, traté de evadirlo como todo el mundo suele hacerlo: escapando de mi realidad. Deseo tanto poder encontrar ese “algo” que me motive, que cambie mi forma de ver las cosas, que dé un cambio rotundo a mis creencias.
No quiero estar solo, y por algún motivo que todavía desconozco siempre termino recluido en la soledad. No importa cuanta gente me rodee, no importa cuán feliz parezca. Siempre voy a sentirme vacío, que me falta algo y eso conlleva a alejarme de las pocas personas que se acercan. Es como un círculo vicioso, cuando entra uno, sale el otro. ¿Saben algo? Es muy curioso como una persona con la cual hayas entablado tanta confianza en el pasado, te parezca un total extraño en el presente.
Hablando de pasado, por desgracia el amor llegó muy tarde a tocar mi puerta. Y no hablo de una pareja, sino de la gente que me rodea en general. Quizás si me formaba con amor y no en base al miedo y la culpa, hoy sería una persona totalmente distinta. Culpa, que sentimiento tan inútil, siendo que yo soy el único responsable de mis actos pero sin embargo la siento.
Hay algo que quiero aclarar. Las personas piensan, que por comportarme como un idiota y estar constantemente haciendo bromas o riendo, soy una persona feliz y despreocupada. Nada más alejado de la realidad, es solo una máscara, un traje para que los demás no puedan ver lo apagado que estoy por dentro. No importa cuánto me esfuerce, no importa cuánto lo intente, siempre termino sintiéndome apagado, solo y triste. Más que evadir la realidad, quiero cambiarla y transformarla, pero no sé cómo. Siempre que todo parece marchar bien, es cuando más errores cometo, es automático.
Me gustaría poder decir la palabra “te quiero” más seguido, sin sentirme un tonto o que es una frase que no tiene lugar. Quisiera poder sentir un abrazo como algo natural, y no verlo como una acción rara que comete otra persona. ¿Será esa la respuesta a todos mis problemas? ¿El amor? Por tan cursi que suene, el amor es lo que nos puede salvar de todos los males, pero hay un pequeño problema. Tampoco siento amor propio, no me valoro. ¿Será éste otro de los motivos por el cual me siento tan estancado?
A veces quisiera poder volver el tiempo atrás y cambiar muchas cosas. Siempre busqué la aprobación de los demás, me habían enseñado que eso era lo correcto. Todo lo que hacía nunca era suficiente, siempre me pedían más. No importa qué tan bien estuviese haciendo algo, nadie lo valoraría. Pero al más mínimo error todo el mundo te estaría señalando con el dedo. Siempre sentí que a nadie le importaba lo que me sucedía, nunca pude conversar con alguien todos esos pensamientos que me perseguían. Siempre estuve solo, siempre me tuve a mí y nadie más. Pasado el tiempo había encontrado personas, pero lamentablemente ya me había acostumbrado a no tener nadie con quien contar. Eso es lo malo de la soledad, después de pasar tanto tiempo en ella te acostumbras, te consume poco a poco. Y ahora estoy sentado ahí, donde el tiempo no existe, donde los sueños no se cumplen.
Mi corazón está lleno de amargura, ser una persona rencorosa siempre me jugó en contra. Mi corazón está lleno de dolor, nunca pude olvidar aquellas palabras que me lastimaron tanto en el pasado. Palabras que venían de personas importantes para mí.
Lo más irónico de todo, es que el escribir también es un tipo de escape que tengo, y lo más seguro es que en unos días estas palabras queden en el olvido, siguiendo con el papel de vida perfecta que actúo ante todos. Ojalá fuese tan sencillo olvidar todo lo que me hace mal, todo lo que me perjudicó.
Otra cosa que me molesta mucho es nunca sentirme lo suficientemente bueno en algo que haga, no importa que tan bien les parezca a otras personas, jamás voy a estar satisfecho conmigo mismo. Siempre resuenan las palabras "inútil" y "bueno para nada". Lo único que deseo es despertar un día y que las cosas sean diferentes, sentirme bien y que la oscuridad no tape el camino que tengo por delante. Por desgracia, falta mucho para que ese día llegue, o al menos eso creo. Soy un prisionero de mis propios pensamientos
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