Nos encontramos en un limbo, en medio de la nada y del todo. Somos parte de una inestabilidad tan hermosa como abrumadora, nuestro cielo está lleno de nubes que amenazan con formar una tormenta en cualquier momento. Admito que no tengo el control, y eso me da cierto miedo; sin embargo, no quiero que te vuelvas parte de un recuerdo que se pone borroso con el tiempo, te quiero en mi presente, en cada instante, y de la forma que sea.
No me importa que duela, quiero que seas mi adicción, mi talón de Aquiles, el veneno que se introduzca en mi corazón. Te doy el poder de destruir esta burbuja que me mantiene atrapado, de gritar dentro de estas cuatro paredes, de que me dejes probar un poco de tu libertad. No importa que me veas destruido y derrotado, ni que me veas levantarme a duras penas para sobrevivir. Sólo necesito tener tus dedos entrelazados con los míos, el tacto de tus labios, y el calor de tu mirada.
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