lunes, 6 de junio de 2016

No sé quién sos, no conozco tus miedos, tampoco cuáles son tus anhelos. Tus ojos carecen de deseo alguno, tus pupilas se dilatan a medida que acercamos la mirada. Puedo notar la oscuridad que se esconde detrás de ese marrón tan común. Trato de esquivarte lo más posible, pero hay veces donde no puedo evitar observarte fijamente. Porque me gustaría reconocerte, decir que somos la misma persona. No creo que tengamos los mismos objetivos, aunque ninguno de los dos sepa si tiene alguno.
Simplemente somos muy distintos, aunque siempre veo una parte de mí reflejada en vos. Compañeros de viaje sin mucho que decir, es algo que nos podría describir a la perfección. Eso de imitarme te sale muy bien, hasta podrían confundirnos diciendo que somos gemelos. Porque a la vez somos muy parecidos, al menos en cuanto a lo físico. No sé qué pensas, tampoco te gusta hablar mucho sobre lo que te aflige. No hacen falta palabras para comunicarnos, no existe silencio incómodo entre nosotros, no hay nada de qué avergonzarse.

No hay comentarios:

Publicar un comentario