Tengo hambre de gloria, y no sé si comer. Me da miedo engordar el ego, o quizás la posibilidad de sentir el sabor del fracaso en mi boca me quita el hambre. En la receta dice: determinación, valor, sueños y esperanza. Mi problema radica en que tampoco sé dónde comprar los ingredientes, dicen que te das cuenta de que salió bien si sentís el aroma a éxito.
Intenté varias veces hacerlo de maneras distintas agregándole otros ingredientes que ya tenía, como el miedo o la duda. Pero siempre me sale con un sabor a pérdida que me asquea.
sábado, 4 de julio de 2015
viernes, 3 de julio de 2015
Mis rodillas quieren besar el suelo frío que a la vez es tan cálido, tan quieto
Mis brazos quieren descansar luego de una larga jornada de trabajo sin descanso
Mis brazos quieren descansar luego de una larga jornada de trabajo sin descanso
Mi corazón quiere dejar de latir y tomarse unas largas vacaciones
Mi esperanza se cansó de ser ceniza, quiere resurgir como el ave fénix
Mis puños se cansaron de dar pelea, quieren recibir caricias hasta curar sus heridas
Mi dolor ya no quiere sufrir, la tristeza quiere que deje de llover
Mi odio ya no quiere ser visto como el malo, tiene envidia del amor
Mi miedo se cansó de ser el débil, quiere demostrar la fortaleza que contiene
Mi olvido se siente vacío y solo, ahora trata de amigarse con los sueños
Mi esperanza se cansó de ser ceniza, quiere resurgir como el ave fénix
Mis puños se cansaron de dar pelea, quieren recibir caricias hasta curar sus heridas
Mi dolor ya no quiere sufrir, la tristeza quiere que deje de llover
Mi odio ya no quiere ser visto como el malo, tiene envidia del amor
Mi miedo se cansó de ser el débil, quiere demostrar la fortaleza que contiene
Mi olvido se siente vacío y solo, ahora trata de amigarse con los sueños
miércoles, 17 de junio de 2015
La rutina
Me despierto, siento como si una aplanadora hubiese pasado sobre mi cabeza. Me duelen los ojos, como si hubiese llorado desconsoladamente en un mundo onírico del cual no recuerdo nada. Siento un sabor horrible en la garganta, como si hubiese tragado y sentido el propio sabor de mi derrota. Me levanto y camino como un zombie hacia el baño para lavarme los dientes, miro el espejo y observo a una persona sin propósito alguno. El sonido me aturde, quiero tranquilidad y paz hasta volver a entender la realidad que me rodea. Tengo que prepararme para ir al colegio, agarro lo primero que tengo a mano, me visto y salgo.
Pongo música en el celular, doy la misma vuelta en la misma esquina todos los días, reviso si no me falta nada y sigo. Estoy apurado para ir a un lugar al cual no tengo muchas ganas de estar, se me hace tarde. Corro para tomar el colectivo, antes de pagar doy una mirada al fondo para ver si queda algún asiento, me toca viajar parado otra vez. Mi mente se pone en blanco durante cuarenta minutos o puede que menos, ya no tomo el tiempo. Bajamos todos juntos, pero ninguna mirada se cruza.
Llego al colegio, soy el mismo payaso de siempre con mis amigos, disfrazo la tristeza que llevo encima y maquillo mi cara con una sonrisa. El tiempo pasa volando pero hay momentos en los que se estanca.
Hora de volver a casa, quiero llegar lo más rápido posible para encerrarme y no volver a tener contacto con nadie hasta el día siguiente. Pierdo mi tiempo con estupideces, siento que debería escribir, todo termina en nada hasta que llega el momento de dormirme, siento culpa por haber desperdiciado el tiempo en vano. Cierro los ojos, a veces sueño, a veces no recuerdo, abro los ojos, me despierto.
Pongo música en el celular, doy la misma vuelta en la misma esquina todos los días, reviso si no me falta nada y sigo. Estoy apurado para ir a un lugar al cual no tengo muchas ganas de estar, se me hace tarde. Corro para tomar el colectivo, antes de pagar doy una mirada al fondo para ver si queda algún asiento, me toca viajar parado otra vez. Mi mente se pone en blanco durante cuarenta minutos o puede que menos, ya no tomo el tiempo. Bajamos todos juntos, pero ninguna mirada se cruza.
Llego al colegio, soy el mismo payaso de siempre con mis amigos, disfrazo la tristeza que llevo encima y maquillo mi cara con una sonrisa. El tiempo pasa volando pero hay momentos en los que se estanca.
Hora de volver a casa, quiero llegar lo más rápido posible para encerrarme y no volver a tener contacto con nadie hasta el día siguiente. Pierdo mi tiempo con estupideces, siento que debería escribir, todo termina en nada hasta que llega el momento de dormirme, siento culpa por haber desperdiciado el tiempo en vano. Cierro los ojos, a veces sueño, a veces no recuerdo, abro los ojos, me despierto.
martes, 16 de junio de 2015
Realidad o Pesadilla
Cierro los ojos tratando de escapar de mi realidad, pero los abro y no sé si sigo en este mundo o lo que observo es una pesadilla. Estoy en una ciudad sepultada por la nieve, no hay risas, no hay vida, el silencio se hace ensordecedor.
Me siento seguro y aislado, pero busco en cada rincón por alguien que me haga compañía. Estoy cansado, formo personas con la nieve para no sentir tanta soledad, pero se terminan destruyendo y tengo que volver a empezar. Cuando cae la noche me desespero, no logro ver camino alguno, el frío me insensibiliza. Necesito un abrazo, necesito escuchar la voz de alguien, sé que no voy a encontrar a nadie.
Amanece, pero el sol no se ve, las nubes grises lo tapan de mi vista. Otra vez comienzo la rutina, con la esperanza de que esta vez algo va a cambiar, el fuego de la esperanza me mantiene caliente en este infierno congelado. Vuelvo a entrar casa por casa, quizás esta vez alguien me esté esperando, pero siguen todas vacías, es como si hubiesen tomado todo lo que había dentro de ellas y marchado sin más. Pobres casas, abandonadas a su suerte, sin nada por dentro, solo queda el recuerdo que guardan entre cuatro paredes.
Me siento seguro y aislado, pero busco en cada rincón por alguien que me haga compañía. Estoy cansado, formo personas con la nieve para no sentir tanta soledad, pero se terminan destruyendo y tengo que volver a empezar. Cuando cae la noche me desespero, no logro ver camino alguno, el frío me insensibiliza. Necesito un abrazo, necesito escuchar la voz de alguien, sé que no voy a encontrar a nadie.
Amanece, pero el sol no se ve, las nubes grises lo tapan de mi vista. Otra vez comienzo la rutina, con la esperanza de que esta vez algo va a cambiar, el fuego de la esperanza me mantiene caliente en este infierno congelado. Vuelvo a entrar casa por casa, quizás esta vez alguien me esté esperando, pero siguen todas vacías, es como si hubiesen tomado todo lo que había dentro de ellas y marchado sin más. Pobres casas, abandonadas a su suerte, sin nada por dentro, solo queda el recuerdo que guardan entre cuatro paredes.
domingo, 14 de junio de 2015
Tan solo un sueño
Sos como ese sueño que no recordé al despertar, y por más que trate siempre me quedan lagunas aunque tenga una vaga idea de como haya sido la historia. Me dijiste que estabas rota, dije que te ayudaría a juntar cada pedazo de tu ser, me dijiste que no me alejara y prometí estar siempre a tu lado. Recuerdo el amor, el cariño y la ternura que me brindabas, en ese breve lapso de tiempo eras mía y yo era tuyo.
Sentía todo muy real, pero en el fondo algo me decía que estaba soñando, por algún motivo pensé que todo eso se podría esfumar en un abrir y cerrar de ojos. Por desgracia tuve razón, al abrir los ojos sentí una sensación de vacío y dolor en el pecho, el día estaba gris, vos no estabas conmigo. Esa sonrisa tan hermosa que tenías ya no me iluminaba, tus ojos claros que me recordaban a la primavera ya no estaban ahí para motivarme. Tuve que acostumbrarme a la idea de no tenerte, de que solo fuiste un sueño producto de mi imaginación, de que nunca existió un "nosotros".
Sentía todo muy real, pero en el fondo algo me decía que estaba soñando, por algún motivo pensé que todo eso se podría esfumar en un abrir y cerrar de ojos. Por desgracia tuve razón, al abrir los ojos sentí una sensación de vacío y dolor en el pecho, el día estaba gris, vos no estabas conmigo. Esa sonrisa tan hermosa que tenías ya no me iluminaba, tus ojos claros que me recordaban a la primavera ya no estaban ahí para motivarme. Tuve que acostumbrarme a la idea de no tenerte, de que solo fuiste un sueño producto de mi imaginación, de que nunca existió un "nosotros".
domingo, 31 de mayo de 2015
"Cada periódico cuenta su versión, mientras que la
mayoría de nosotros nos dedicamos únicamente a tomar aquella que más nos
agrada, dejando de un lado la realidad de la situación. Y es que, conocer la
situación exige dedicación. Entender la complejidad de la sociedad requiere
estudio. Comprender a la perfección el mundo en el que vivimos y todas sus
interrelaciones nos llevaría toda una vida."
viernes, 29 de mayo de 2015
Relatos de Nadie
Este
es uno de esos días en los cuales me pregunto qué estoy haciendo con mi vida,
uno de esos días donde la soledad me agobia y mis pensamientos me torturan en
cada minuto que pasa. Hace mucho tiempo que no me hice un espacio para estar
conmigo mismo, no me quería escuchar, no quería sacar cosas afuera que ya creía
guardadas en lo más profundo de mí ser. ¿Quién soy? ¿Qué quiero ser? ¿Cuál es
mi pasión? ¿Qué propósito tengo en este mundo? Son algunas de las preguntas que
no pude responder hasta el momento. Siento que estoy haciendo todo mal.
También me di cuenta que soy un adicto a la soledad, ya que me encanta pero a la vez me destruye. Como dije muchas veces, la soledad puede ser tu mejor amiga o tu peor enemiga. En mi caso son las dos cosas juntas. Por algún motivo todas las personas que se acercan a mí, terminan alejándose y es cuando me pregunto constantemente cuál será el error que cometo. Tengo tantas cosas que decir, sin embargo estoy preso de mí mismo, algo en mi interior no me deja expresarme con claridad. Soy una piedra, una piedra a la cual le cuesta demostrar sus sentimientos. La vida me hizo, también me pregunto por qué me cuesta tanto cambiar.
Parece muy sencillo levantarse de un día para el otro y decir “voy a cambiar tal y tal cosa de mi vida” pero para mí, lamentablemente, no es así. Esos cambios son sueños utópicos que estoy lejos de alcanzar. Nunca me interesó pensar en mi futuro, de hecho sigue sin interesarme. Al no tener una pasión, un motivo, una meta, no hay nada que pueda incentivarme a construir un mejor futuro para mi persona. Se acercan tiempos de decisiones y cuando lleguen voy a tener que estar listo, pero todavía sigo teniendo las mismas dudas que tenía ya hace varios años.
Por cierto, estos últimos dos años que pasaron, traté de ignorar todo lo que tenía que ver con “pensar”. Sí, pensar. Pensar solo me trae muchas dudas y pocas respuestas, traté de evadirlo como todo el mundo suele hacerlo: escapando de mi realidad. Deseo tanto poder encontrar ese “algo” que me motive, que cambie mi forma de ver las cosas, que dé un cambio rotundo a mis creencias.
No quiero estar solo, y por algún motivo que todavía desconozco siempre termino recluido en la soledad. No importa cuanta gente me rodee, no importa cuán feliz parezca. Siempre voy a sentirme vacío, que me falta algo y eso conlleva a alejarme de las pocas personas que se acercan. Es como un círculo vicioso, cuando entra uno, sale el otro. ¿Saben algo? Es muy curioso como una persona con la cual hayas entablado tanta confianza en el pasado, te parezca un total extraño en el presente.
Hablando de pasado, por desgracia el amor llegó muy tarde a tocar mi puerta. Y no hablo de una pareja, sino de la gente que me rodea en general. Quizás si me formaba con amor y no en base al miedo y la culpa, hoy sería una persona totalmente distinta. Culpa, que sentimiento tan inútil, siendo que yo soy el único responsable de mis actos pero sin embargo la siento.
Hay algo que quiero aclarar. Las personas piensan, que por comportarme como un idiota y estar constantemente haciendo bromas o riendo, soy una persona feliz y despreocupada. Nada más alejado de la realidad, es solo una máscara, un traje para que los demás no puedan ver lo apagado que estoy por dentro. No importa cuánto me esfuerce, no importa cuánto lo intente, siempre termino sintiéndome apagado, solo y triste. Más que evadir la realidad, quiero cambiarla y transformarla, pero no sé cómo. Siempre que todo parece marchar bien, es cuando más errores cometo, es automático.
Me gustaría poder decir la palabra “te quiero” más seguido, sin sentirme un tonto o que es una frase que no tiene lugar. Quisiera poder sentir un abrazo como algo natural, y no verlo como una acción rara que comete otra persona. ¿Será esa la respuesta a todos mis problemas? ¿El amor? Por tan cursi que suene, el amor es lo que nos puede salvar de todos los males, pero hay un pequeño problema. Tampoco siento amor propio, no me valoro. ¿Será éste otro de los motivos por el cual me siento tan estancado?
A veces quisiera poder volver el tiempo atrás y cambiar muchas cosas. Siempre busqué la aprobación de los demás, me habían enseñado que eso era lo correcto. Todo lo que hacía nunca era suficiente, siempre me pedían más. No importa qué tan bien estuviese haciendo algo, nadie lo valoraría. Pero al más mínimo error todo el mundo te estaría señalando con el dedo. Siempre sentí que a nadie le importaba lo que me sucedía, nunca pude conversar con alguien todos esos pensamientos que me perseguían. Siempre estuve solo, siempre me tuve a mí y nadie más. Pasado el tiempo había encontrado personas, pero lamentablemente ya me había acostumbrado a no tener nadie con quien contar. Eso es lo malo de la soledad, después de pasar tanto tiempo en ella te acostumbras, te consume poco a poco. Y ahora estoy sentado ahí, donde el tiempo no existe, donde los sueños no se cumplen.
Mi corazón está lleno de amargura, ser una persona rencorosa siempre me jugó en contra. Mi corazón está lleno de dolor, nunca pude olvidar aquellas palabras que me lastimaron tanto en el pasado. Palabras que venían de personas importantes para mí.
Lo más irónico de todo, es que el escribir también es un tipo de escape que tengo, y lo más seguro es que en unos días estas palabras queden en el olvido, siguiendo con el papel de vida perfecta que actúo ante todos. Ojalá fuese tan sencillo olvidar todo lo que me hace mal, todo lo que me perjudicó.
Otra cosa que me molesta mucho es nunca sentirme lo suficientemente bueno en algo que haga, no importa que tan bien les parezca a otras personas, jamás voy a estar satisfecho conmigo mismo. Siempre resuenan las palabras "inútil" y "bueno para nada". Lo único que deseo es despertar un día y que las cosas sean diferentes, sentirme bien y que la oscuridad no tape el camino que tengo por delante. Por desgracia, falta mucho para que ese día llegue, o al menos eso creo. Soy un prisionero de mis propios pensamientos
También me di cuenta que soy un adicto a la soledad, ya que me encanta pero a la vez me destruye. Como dije muchas veces, la soledad puede ser tu mejor amiga o tu peor enemiga. En mi caso son las dos cosas juntas. Por algún motivo todas las personas que se acercan a mí, terminan alejándose y es cuando me pregunto constantemente cuál será el error que cometo. Tengo tantas cosas que decir, sin embargo estoy preso de mí mismo, algo en mi interior no me deja expresarme con claridad. Soy una piedra, una piedra a la cual le cuesta demostrar sus sentimientos. La vida me hizo, también me pregunto por qué me cuesta tanto cambiar.
Parece muy sencillo levantarse de un día para el otro y decir “voy a cambiar tal y tal cosa de mi vida” pero para mí, lamentablemente, no es así. Esos cambios son sueños utópicos que estoy lejos de alcanzar. Nunca me interesó pensar en mi futuro, de hecho sigue sin interesarme. Al no tener una pasión, un motivo, una meta, no hay nada que pueda incentivarme a construir un mejor futuro para mi persona. Se acercan tiempos de decisiones y cuando lleguen voy a tener que estar listo, pero todavía sigo teniendo las mismas dudas que tenía ya hace varios años.
Por cierto, estos últimos dos años que pasaron, traté de ignorar todo lo que tenía que ver con “pensar”. Sí, pensar. Pensar solo me trae muchas dudas y pocas respuestas, traté de evadirlo como todo el mundo suele hacerlo: escapando de mi realidad. Deseo tanto poder encontrar ese “algo” que me motive, que cambie mi forma de ver las cosas, que dé un cambio rotundo a mis creencias.
No quiero estar solo, y por algún motivo que todavía desconozco siempre termino recluido en la soledad. No importa cuanta gente me rodee, no importa cuán feliz parezca. Siempre voy a sentirme vacío, que me falta algo y eso conlleva a alejarme de las pocas personas que se acercan. Es como un círculo vicioso, cuando entra uno, sale el otro. ¿Saben algo? Es muy curioso como una persona con la cual hayas entablado tanta confianza en el pasado, te parezca un total extraño en el presente.
Hablando de pasado, por desgracia el amor llegó muy tarde a tocar mi puerta. Y no hablo de una pareja, sino de la gente que me rodea en general. Quizás si me formaba con amor y no en base al miedo y la culpa, hoy sería una persona totalmente distinta. Culpa, que sentimiento tan inútil, siendo que yo soy el único responsable de mis actos pero sin embargo la siento.
Hay algo que quiero aclarar. Las personas piensan, que por comportarme como un idiota y estar constantemente haciendo bromas o riendo, soy una persona feliz y despreocupada. Nada más alejado de la realidad, es solo una máscara, un traje para que los demás no puedan ver lo apagado que estoy por dentro. No importa cuánto me esfuerce, no importa cuánto lo intente, siempre termino sintiéndome apagado, solo y triste. Más que evadir la realidad, quiero cambiarla y transformarla, pero no sé cómo. Siempre que todo parece marchar bien, es cuando más errores cometo, es automático.
Me gustaría poder decir la palabra “te quiero” más seguido, sin sentirme un tonto o que es una frase que no tiene lugar. Quisiera poder sentir un abrazo como algo natural, y no verlo como una acción rara que comete otra persona. ¿Será esa la respuesta a todos mis problemas? ¿El amor? Por tan cursi que suene, el amor es lo que nos puede salvar de todos los males, pero hay un pequeño problema. Tampoco siento amor propio, no me valoro. ¿Será éste otro de los motivos por el cual me siento tan estancado?
A veces quisiera poder volver el tiempo atrás y cambiar muchas cosas. Siempre busqué la aprobación de los demás, me habían enseñado que eso era lo correcto. Todo lo que hacía nunca era suficiente, siempre me pedían más. No importa qué tan bien estuviese haciendo algo, nadie lo valoraría. Pero al más mínimo error todo el mundo te estaría señalando con el dedo. Siempre sentí que a nadie le importaba lo que me sucedía, nunca pude conversar con alguien todos esos pensamientos que me perseguían. Siempre estuve solo, siempre me tuve a mí y nadie más. Pasado el tiempo había encontrado personas, pero lamentablemente ya me había acostumbrado a no tener nadie con quien contar. Eso es lo malo de la soledad, después de pasar tanto tiempo en ella te acostumbras, te consume poco a poco. Y ahora estoy sentado ahí, donde el tiempo no existe, donde los sueños no se cumplen.
Mi corazón está lleno de amargura, ser una persona rencorosa siempre me jugó en contra. Mi corazón está lleno de dolor, nunca pude olvidar aquellas palabras que me lastimaron tanto en el pasado. Palabras que venían de personas importantes para mí.
Lo más irónico de todo, es que el escribir también es un tipo de escape que tengo, y lo más seguro es que en unos días estas palabras queden en el olvido, siguiendo con el papel de vida perfecta que actúo ante todos. Ojalá fuese tan sencillo olvidar todo lo que me hace mal, todo lo que me perjudicó.
Otra cosa que me molesta mucho es nunca sentirme lo suficientemente bueno en algo que haga, no importa que tan bien les parezca a otras personas, jamás voy a estar satisfecho conmigo mismo. Siempre resuenan las palabras "inútil" y "bueno para nada". Lo único que deseo es despertar un día y que las cosas sean diferentes, sentirme bien y que la oscuridad no tape el camino que tengo por delante. Por desgracia, falta mucho para que ese día llegue, o al menos eso creo. Soy un prisionero de mis propios pensamientos
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